Tenía la solución. El problema era explicarla.
Fui el único con la respuesta y no logré transmitirla. Eso me hizo ver algo que venía ignorando: tener la solución no alcanza si no podés comunicarla. Arranqué un curso de oratoria, y lo que estoy aprendiendo va más allá de hablar bien.
Problema
Había analizado el problema. Tenía clara la solución. Pero cuando intenté explicarla, no fui claro, no generé convicción, y la idea no llegó a donde tenía que llegar. Fue incómodo. No porque me faltara conocimiento técnico — me faltaba algo diferente.
Solución
Tener la respuesta no alcanza si no podés comunicarla. Eso suena obvio escrito. Pero en el momento duele de forma distinta: sabés que la solución era correcta, y aun así el problema no se resolvió porque no lograste que los demás lo vieran. Decidí encararlo de forma concreta: arranqué un curso de oratoria. No para hablar lindo. Sino porque quiero crecer hacia roles donde comunicar y alinear sea parte central del trabajo. En el equipo, cambié cómo presento mis PRs: antes ponía código y esperaba feedback. Ahora agrego un 'contexto' de 2 oraciones al inicio: qué problema resuelvo y por qué esta es la mejor opción. El resultado: reviews pasaron de tomar ~4 días promedio a ~1.5 días promedio. Feedback más específico y constructivo: antes 60% eran 'LGTM' sin comentario, ahora 80% tienen al menos una sugerencia concreta.
Aprendizaje
La parte que más me sorprendió: comunicar bien no empieza cuando hablás. Empieza cuando escuchás. Entender qué necesita escuchar el otro — no solo qué querés decir vos — cambia completamente cómo construís una explicación. Podés tener los argumentos perfectos y fallar si no los ordenaste para el que los recibe.
TL;DR
Tuve la solución y no pude explicarla. Eso me mostró que el conocimiento técnico no alcanza si no podés comunicarlo. Arranqué un curso de oratoria y descubrí que comunicar bien empieza por escuchar: entender qué necesita el otro antes de construir lo que vas a decir.